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Raleo químico en manzanos: la estrategia combinada gana terreno

Metamitron, NAA y 6-BA muestran que el futuro del raleo podría estar menos en elegir una molécula y más en construir programas capaces de adaptarse al cultivar, la carga frutal y las condiciones ambientales.

Por Gonzalo Ugarte B. · Editor de Poma-tech

Editado el 7 de octubre, 2026 7 min de lectura
Raleo químico en manzanos: la estrategia combinada gana terreno

El raleo químico continúa siendo una de las decisiones más complejas dentro del manejo productivo del manzano. Una aplicación insuficiente puede dejar al árbol con una carga excesiva, comprometiendo calibre, color y retorno floral. Una respuesta demasiado intensa, en cambio, puede reducir innecesariamente el potencial productivo del huerto.

Durante años, buena parte de la estrategia se concentró en encontrar el producto, dosis y momento de aplicación adecuados. Sin embargo, investigaciones recientes están reforzando una visión diferente: el raleo debería entenderse como un programa y no necesariamente como una aplicación aislada.

Dentro de esta aproximación, tres herramientas han concentrado especial interés: metamitron, ácido naftalenacético (NAA) y 6-benciladenina (6-BA).

La combinación o utilización secuencial de estos reguladores permite actuar sobre diferentes procesos fisiológicos relacionados con la permanencia o abscisión de los frutos, abriendo posibilidades para construir programas de raleo más flexibles.

Tres herramientas con mecanismos diferentes

Una de las razones que hace particularmente interesante combinar raleadores es que no todos actúan exactamente de la misma manera.

El metamitron actúa principalmente interfiriendo temporalmente con la fotosíntesis. Al disminuir la capacidad fotosintética de las hojas se reduce la disponibilidad de carbohidratos para los frutos en desarrollo.

Durante las primeras semanas posteriores a floración, varios frutos compiten simultáneamente por recursos limitados. Cuando la disponibilidad de carbohidratos disminuye, los frutos con menor capacidad competitiva tienen mayor probabilidad de entrar en procesos que finalmente conducen a la abscisión.

Investigaciones recientes han reforzado este mecanismo al observar disminuciones en fotosíntesis y azúcares después de aplicaciones de metamitron.

El NAA —ácido naftalenacético—, en cambio, es una auxina sintética utilizada durante décadas en programas de raleo de manzanos. Su actividad modifica señales hormonales asociadas al crecimiento y permanencia de los frutos, favoreciendo la caída de una proporción de ellos cuando se aplica dentro de ventanas apropiadas.

La 6-BA —6-benciladenina— pertenece al grupo de las citoquininas. Además de su capacidad raleadora, tiene especial interés debido a su influencia sobre la división celular durante las primeras etapas de desarrollo del fruto.

Por lo tanto, cuando se utilizan estas herramientas dentro de un programa, no simplemente se está aumentando la cantidad de raleador aplicado: se están interviniendo distintos procesos fisiológicos del árbol.

¿Qué muestran los programas combinados?

Un trabajo publicado en Plant Growth Regulation estudió durante varias temporadas diferentes estrategias de raleo en manzanos, incluyendo tratamientos con metamitron, NAA y 6-BA.

Los experimentos fueron realizados principalmente sobre cultivares de importancia comercial como Gala y Golden Delicious, comparando aplicaciones individuales y estrategias combinadas.

Los resultados mostraron que el metamitron puede producir una respuesta de raleo dependiente de la concentración y que su incorporación dentro de programas con otros raleadores puede incrementar la eficacia respecto de determinadas aplicaciones individuales.

Pero probablemente la conclusión más interesante no sea simplemente que una determinada combinación produjo mayor caída de frutos.

El trabajo vuelve a poner sobre la mesa un principio agronómico fundamental: la respuesta al raleo químico depende del programa completo de manejo y no solamente del producto aplicado.

Gala: un buen ejemplo de por qué se necesitan programas

Gala representa un caso particularmente interesante.

Su elevada capacidad productiva y tendencia a establecer numerosos frutos hacen que conseguir una carga equilibrada pueda requerir intervenciones sucesivas.

Esperar hasta una única aplicación durante el desarrollo inicial del fruto implica concentrar gran parte del resultado productivo en una sola decisión.

Una estrategia secuencial permite distribuir ese riesgo.

El productor puede intervenir inicialmente durante floración o postfloración y posteriormente evaluar la respuesta del huerto antes de realizar una segunda intervención.

Así aparece un cambio conceptual importante: el objetivo no debería ser conseguir todo el raleo en una única aplicación, sino aproximarse progresivamente a la carga objetivo.

Metamitron agrega una nueva dimensión: el balance de carbono

La incorporación de metamitron a estos programas también ha cambiado parcialmente la forma de interpretar el raleo.

Con reguladores tradicionales, variables como concentración, temperatura y tamaño del fruto han sido históricamente determinantes.

Con metamitron aparece con mucha fuerza otra variable: el balance de carbohidratos del árbol.

El manzano necesita mantener un equilibrio entre la cantidad de carbono que produce mediante fotosíntesis y la cantidad que consume mediante crecimiento y respiración.

Durante las primeras semanas después de plena flor, los frutos jóvenes representan fuertes destinos de carbohidratos.

Si varios días nublados disminuyen la fotosíntesis mientras temperaturas relativamente elevadas aumentan la respiración, el árbol puede entrar temporalmente en un balance negativo de carbono.

Aplicar metamitron en esas condiciones puede profundizar ese déficit.

Por esta razón, una misma concentración de metamitron puede producir respuestas diferentes dependiendo de las condiciones ambientales que rodean la aplicación.

Esta interacción ha sido confirmada en investigaciones realizadas durante múltiples temporadas, donde variables como radiación solar y temperatura nocturna estuvieron relacionadas con la eficacia del raleo.

Combinar productos también significa combinar riesgos

La mayor eficacia potencial de un programa combinado no significa necesariamente que deba buscarse siempre una respuesta más intensa.

Precisamente porque metamitron, NAA y 6-BA afectan diferentes procesos fisiológicos, una combinación realizada bajo condiciones altamente favorables para el raleo puede aumentar el riesgo de sobre-raleo.

Por ejemplo, un huerto que ya presenta un déficit importante de carbohidratos debido a baja radiación podría responder con mayor intensidad a metamitron.

Si posteriormente se agrega otro raleador sin evaluar previamente la respuesta del árbol, la estrategia podría superar el objetivo inicial de carga.

Por eso la tendencia científica más interesante no parece apuntar simplemente hacia “mezclas más fuertes”, sino hacia programas secuenciales donde cada intervención se decide considerando la respuesta obtenida anteriormente.

El diámetro del fruto sigue siendo una variable crítica

Otro elemento fundamental continúa siendo el tamaño de los frutos.

Numerosos trabajos sitúan alrededor de los 8 a 12 mm una ventana particularmente importante para determinados tratamientos de raleo, aunque la respuesta depende del cultivar, producto y condiciones ambientales.

En metamitron, investigaciones realizadas durante varias temporadas en Nueva York encontraron elevada sensibilidad alrededor de 9,5 a 11 mm de diámetro del fruto rey.

Esto demuestra por qué hablar simplemente de "días después de plena flor" puede ser insuficiente.

Dos huertos pueden encontrarse en la misma fecha calendario y presentar velocidades de crecimiento completamente diferentes.

El diámetro del fruto entrega una información mucho más directa sobre su estado fisiológico.

Del calendario al raleo dinámico

Aquí probablemente se encuentra el cambio más interesante para la fruticultura moderna.

Un programa convencional podría establecer previamente: floración → primera aplicación → fruto 8–10 mm → segunda aplicación.

El enfoque que comienza a emerger es bastante más dinámico: floración → estimación de cuaja → primera intervención → medición del crecimiento → evaluación climática → estimación de carga → segunda intervención solamente si es necesaria.

La diferencia puede parecer pequeña, pero conceptualmente es enorme.

En el primer sistema, el productor sigue un calendario.

En el segundo, el productor toma decisiones utilizando información del huerto.

Hacia programas de raleo de precisión

La disponibilidad de herramientas digitales probablemente acelerará esta transición.

Modelos de balance de carbohidratos, estaciones meteorológicas, mediciones periódicas del diámetro de frutos y sistemas de visión artificial pueden entregar información que anteriormente era difícil de obtener en tiempo real.

El objetivo final podría ser responder cuatro preguntas antes de realizar una nueva intervención: ¿Cuántos frutos tiene actualmente el árbol? ¿Cuántos debería conservar? ¿Cuál es su estado fisiológico? ¿Qué condiciones ambientales rodearán la aplicación?

Una vez respondidas esas preguntas, la selección entre metamitron, NAA, 6-BA u otras alternativas deja de ser una receta general y pasa a formar parte de una estrategia específica para ese huerto.

El raleo deja de ser un producto para convertirse en una estrategia

Las investigaciones recientes sobre metamitron, NAA y 6-BA muestran una evolución interesante en el manejo de carga del manzano.

No necesariamente estamos frente al reemplazo de los raleadores tradicionales por una nueva molécula.

El cambio podría ser más profundo.

La fruticultura está comenzando a integrar fisiología, clima, crecimiento del fruto y herramientas químicas dentro de un mismo sistema de decisión.

Esto significa que el futuro del raleo probablemente no estará determinado por descubrir cuál es "el mejor raleador".

La pregunta será diferente: ¿cuál es la secuencia de intervenciones que permite llegar a la carga objetivo con el menor riesgo posible?

Y allí metamitron, NAA y 6-BA aparecen menos como competidores y más como herramientas complementarias dentro de un programa.

Para una fruticultura que busca simultáneamente rendimiento, calibre, calidad y regularidad productiva, este cambio de enfoque puede terminar siendo bastante más importante que la aparición de una nueva molécula.

Fuentes científicas principales

  • McArtney, S. et al. (2023). Effect of thinning with metamitron, NAA, BA and naphthenic acids on apple (Malus domestica) trees. Plant Growth Regulation.
  • Lakso, A. N. y colaboradores (2023). Metamitron Thinning Efficacy in Apple Is Affected by Application Timing, Concentration and Weather Factors in New York State. Horticulturae, 9(11), 1179.
  • Investigaciones sobre metamitron y altas temperaturas nocturnas (2022). Evaluación de la interacción entre inhibición fotosintética, disponibilidad de carbohidratos y temperatura nocturna en la respuesta de raleo. Scientia Horticulturae.
  • Investigación fisiológica en Gala (2025). Analysis of fruit thinning effect and underlying mechanism using metamitron on 'Gala' apples. Frontiers in Plant Science.